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	<title>Comentarios para Victor Terron's Politica Weblog</title>
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	<description>MI analisis de las noticias actuales, abierto a criticas, por supuesto....</description>
	<lastBuildDate>Sat, 20 Jun 2009 18:11:40 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Comentario de bastian en SOMOS UN PAIS COLONIZADO</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/11/04/somos-un-pais-colonizado/#comment-45</link>
		<dc:creator>bastian</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 18:11:40 +0000</pubDate>
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		<description>aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa</description>
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	<item>
		<title>Comentario de mujeryrevolucion en El Nuevo Individualismo</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/12/15/el-nuevo-individualismo/#comment-44</link>
		<dc:creator>mujeryrevolucion</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2009 23:01:47 +0000</pubDate>
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		<description>Es increíble lo actual que sigue siendo el análsis político de Julio Anguita</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es increíble lo actual que sigue siendo el análsis político de Julio Anguita</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de mujeryrevolucion en El Nuevo Individualismo</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/12/15/el-nuevo-individualismo/#comment-43</link>
		<dc:creator>mujeryrevolucion</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2009 22:59:17 +0000</pubDate>
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		<description>Quiero dejar una reflexión de Silvio Rodriguez Cantautor
Cuando el orbe tiembla de tanta hipocresía y tanta muerte, cuando el mundo civilizado mira hacia el ombligo ante miles de crímenes de los que son víctimas niños, mujeres, ancianos, aquí, allá, en Irak o Gaza, en el Congo o en Colombia, en México y medio continente más; cuando los cantautores se pierden en romances de final incierto; cuando miles de intelectuales asentados en el pesebre del neoliberalismo se niegan a aceptar un mundo sin imperios; cuando esos cerebros acomodados sustituyen a las Musas por cuentas bancarias; cuando los Bancos ordenan a los medios que eleven la mediocridad a la categoría de diosa; cuando las Naciones Desunidas juegan al escondite; cuando el consuelo de los mediocres surge ante la aparición del rostro de Obama; cuando ya nada se espera, personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia (gracias Gabriel); cuando lo superfluo parece necesario y lo más urgente parece imposible; entonces, saltan las voces de quienes se niegan al nuevo holocausto. Son pocas, pero no tienen amarras ni cadenas, libres como sus canciones, como sus palabras, que muchos quieren acallar de tanto eco como crean.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quiero dejar una reflexión de Silvio Rodriguez Cantautor<br />
Cuando el orbe tiembla de tanta hipocresía y tanta muerte, cuando el mundo civilizado mira hacia el ombligo ante miles de crímenes de los que son víctimas niños, mujeres, ancianos, aquí, allá, en Irak o Gaza, en el Congo o en Colombia, en México y medio continente más; cuando los cantautores se pierden en romances de final incierto; cuando miles de intelectuales asentados en el pesebre del neoliberalismo se niegan a aceptar un mundo sin imperios; cuando esos cerebros acomodados sustituyen a las Musas por cuentas bancarias; cuando los Bancos ordenan a los medios que eleven la mediocridad a la categoría de diosa; cuando las Naciones Desunidas juegan al escondite; cuando el consuelo de los mediocres surge ante la aparición del rostro de Obama; cuando ya nada se espera, personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia (gracias Gabriel); cuando lo superfluo parece necesario y lo más urgente parece imposible; entonces, saltan las voces de quienes se niegan al nuevo holocausto. Son pocas, pero no tienen amarras ni cadenas, libres como sus canciones, como sus palabras, que muchos quieren acallar de tanto eco como crean.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Kike en El Nuevo Individualismo</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/12/15/el-nuevo-individualismo/#comment-42</link>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 21:44:14 +0000</pubDate>
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		<description>Actualmente esto se está viviendo con el Plan Bolonia. La privatización de las universidades, el recorte de la financiación pública, la entrada de las empresas en las mismas (cátedras, consejos sociales...), las becas-préstamo, etc., inician un proceso de mercantilización de la educación superior que se consolida cada vez más, tal como planteaba la rechazada Constitución Europea y las directrices del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estamos ante la reconversión mercantil de la universidad. Podéis leer más información en http://firgoa.usc.es/drupal/index.php</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Actualmente esto se está viviendo con el Plan Bolonia. La privatización de las universidades, el recorte de la financiación pública, la entrada de las empresas en las mismas (cátedras, consejos sociales&#8230;), las becas-préstamo, etc., inician un proceso de mercantilización de la educación superior que se consolida cada vez más, tal como planteaba la rechazada Constitución Europea y las directrices del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estamos ante la reconversión mercantil de la universidad. Podéis leer más información en <a href="http://firgoa.usc.es/drupal/index.php" rel="nofollow">http://firgoa.usc.es/drupal/index.php</a></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Kike en Privatizaciones Sanitarias&#8230;.</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/10/21/privatizaciones-sanitarias/#comment-41</link>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 19:51:13 +0000</pubDate>
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		<description>Esperanza se atiene al lema: &quot;privatiza, que algo queda&quot;. Está desmontando la sanidad pública, la educación pública, etc. Todo lo público, puesto que no sólo cree en lo privado (el que pueda que se lo pague), sino que todos sus amigos y amigas son del clan empresarial y este es el negocio del futuro: comprar a precio de ganga los servicios públicos, convertirlos en empresas y vender a &quot;pelo de conejo&quot; las prestaciones privadas que ahora sólo se podrán pagar una élite. El resto, al estilo yanqui: sin sanidad, sin educación, sin prestaciones por desempleo... Es la sociedad 20/80 del futuro. Pero para eso la votan masivamente los madrileños y madrileñas ¿no?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Esperanza se atiene al lema: &#8220;privatiza, que algo queda&#8221;. Está desmontando la sanidad pública, la educación pública, etc. Todo lo público, puesto que no sólo cree en lo privado (el que pueda que se lo pague), sino que todos sus amigos y amigas son del clan empresarial y este es el negocio del futuro: comprar a precio de ganga los servicios públicos, convertirlos en empresas y vender a &#8220;pelo de conejo&#8221; las prestaciones privadas que ahora sólo se podrán pagar una élite. El resto, al estilo yanqui: sin sanidad, sin educación, sin prestaciones por desempleo&#8230; Es la sociedad 20/80 del futuro. Pero para eso la votan masivamente los madrileños y madrileñas ¿no?</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Kike en Para escuchar información acerca de otros candidatos&#8230;.</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/03/03/para-escuchar-informacion-acerca-de-otros-candidatos/#comment-40</link>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 19:41:24 +0000</pubDate>
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		<description>El vídeo ya no se ve</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El vídeo ya no se ve</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de solangrey en Ellos hacen 65 horas????</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/06/11/ellos-hacen-65-horas/#comment-36</link>
		<dc:creator>solangrey</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 11:25:35 +0000</pubDate>
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		<description>Fragmento de Walden 2 en la que se defienden 4 horas laborables frente a 8.:

Tomemos una semana cualquiera de siete días con ocho horas
laborables por día. Entre paréntesis vale la pena resaltar que la semana de
cuarenta horas laborables y cinco días no ha llegado todavía a todos los
rincones de la nación; muchos campesinos llamarían a esto unas auténticas
vacaciones. Bueno, pues la semana completa a que me refiero supone casi tres
mil horas laborables por año. Nuestro plan primitivo fue reducirlas a mil
quinientas. De hecho, las redujimos aún más. Pero, ¿cómo estar seguros de
que podíamos dividirlas por la mitad? ¿Quiere una respuesta que lo
satisfaga?
—Si existe, realmente me sorprenderá —dijo Castle.
—Muy bien —dijo Frazier rápidamente, como espoleado por la actitud
de Castle—. Ante todo, tenemos el hecho obvio de que cuatro es más que la
mitad de ocho. Trabajamos con más habilidad y más rápidamente durante las
cuatro primeras horas del día. El posible efecto de una jornada laboral de
cuatro horas es enorme, supuesto que el resto del día el hombre no efectúe
demasiado esfuerzo. Hagamos un cálculo moderado en previsión de aquellas
tareas que no puedan acelerarse, y digamos que nuestras cuatro horas son el
equivalente de cinco en el contexto de las ocho normales de ustedes.
¿Concedido?
—Si no se lo concediera, sería un obcecado —dijo Castle—. Pero todavía
le queda un largo camino hasta llegar a las ocho horas...
—Segundo —dijo Frazier con una sonrisa confiada que prometía alcanzar
las ocho horas a su debido tiempo—, tenemos la motivación adicional que
nace cuando un hombre trabaja para sí mismo en lugar de hacerlo para un jefe
que se queda con todo el beneficio. Se trata de un verdadero «salario con
incentivo», y su efecto es prodigioso. Se evitan los desperdicios, la calidad del
trabajo es superior, y la lentitud deliberada se convierte en inconcebible.
¿Podríamos deducir de esto que cuatro horas de quien trabaja para sí mismo
equivalen a seis de quien trabaja para el vecino?
—Y espero que nos harás observar —dije— que cuatro horas trabajadas
en estas condiciones no son más duras que seis de normales. Perder el tiempo
no hace el trabajo más fácil. El aburrimiento es más fatigoso que un trabajo
intenso. Pero, ¿cómo compensas las dos horas restantes?
—Séame permitido recordar que no todos los norteamericanos capaces
de trabajar poseen, en este momento, un empleo —dijo Frazier—. De hecho,
estamos equiparando las ocho horas diarias de algunos con las cuatro de
todos prácticamente. En Walden Dos no tenemos clase ociosa, ni ancianos
prematuros, imposibilitados, borrachos, criminales, ni mucho menos,
enfermos. No tenemos paro obrero debido a mala planificación. Tampoco se
paga a nadie para que no haga nada y puedan, de este modo, mantenerse los
standards laborales. Afortunadamente, nuestros niños empiezan a trabajar a
una edad temprana, en forma moderada. ¿Con qué se queda, Sr. Castle?
¿Puedo añadir otra hora más a las seis que van ya?
—Me temo que le voy a tener que permitir más que eso todavía —dijo
Castle con sorprendente buena voluntad.
—Seamos conservadores —dijo Frazier claramente complacido— y
digamos que cuando un presunto obrero trabaja cuatro horas para sí, su
rendimiento equivale quizá a los dos tercios del de otros obreros que trabajan
siete u ocho horas para otra persona. Ahora bien, ¿qué más podemos decir de
estos trabajadores? ¿Aprovechan sus cualidades? ¿Han sido cuidadosamente
seleccionados para el trabajo que realizan? ¿Sacan el máximo partido de las
máquinas y los métodos automatizados que ahorran esfuerzo y tiempo? ¿Qué
porcentaje de tierras en los Estados Unidos están tan mecanizadas como las
nuestras? ¿Acogen bien los obreros los procedimientos y sistemas
automatizados e intentan aún mejorarlos? ¿A cuántos buenos trabajadores les
es permitido ascender a niveles más productivos? ¿Cuánta formación reciben
los obreros para hacerlos lo más eficientes posible?
—No tengo por qué hacerle mucho caso en cuanto a la mejor utilización
de la mano de obra —dijo Castle— si se permite a los miembros de la
comunidad la libre elección de sus puestos de trabajo.
—Es una extravagancia, tiene razón —dijo Frazier—. Nos superaremos
en la próxima generación. Nuestro sistema educativo se encargará de ello. De
acuerdo. No se añada nada a las pérdidas debidas a talentos desperdiciados
por estar colocados fuera de su sitio — se calló por un momento, como
calculando si podía permitirse tal concesión.
—Todavía te falta justificar una hora — recordé.
—Ya sé, ya sé —dijo—. Pero, ¿y nuestra simplificación en la distribución
de productos y los empleos que con ella han desaparecido? ¿Cuántos puestos
de trabajo hemos sencillamente eliminado? Paséense por una calle de
cualquier ciudad. ¿Con qué frecuencia vemos a gente ocupada en algo
realmente provechoso para la comunidad? Encontramos un Banco, y más allá,
una compañía de préstamos. Y una agencia publicitaria. Y luego una empresa
de Seguros. Y otra... — No fue una demostración efectiva, pero Frazier parecía
feliz haciendo tal observación aun a costa de su dignidad personal—. Nos
resulta muy difícil explicar los Seguros a nuestros niños. Asegurarse, ¿contra
qué? Y una funeraria... ¡un crematorio se ocupa de nuestras cenizas cuando
llega la hora! —Se apartó de este tema con un movimiento de cabeza—. Y
aquí y allí, y por todas partes, bares y tabernas totalmente superfluas. En
Walden Dos no se prohíbe beber, pero todos dejamos de hacerlo en cuanto
satisfacemos las necesidades responsables de este hábito en el mundo entero.
—Si se me permite interrumpir esta jira por la ciudad —dije—, ¿cuáles
son esas necesidades?
—Bien, ¿por qué bebes? —dijo Frazier.
—No bebo... mucho. Pero me gusta tomar un cocktail antes de comer. En
realidad, las personas que me rodean no significan mucho para mí hasta que
lo he bebido.
—Yo, por el contrario, las encuentro agradabilísimas —dijo Frazier.
—Aquí es diferente —dije, cayendo miserablemente en su trampa.
Frazier y Castle se rieron estrepitosamente.
—¡Por supuesto que aquí es diferente! —saltó Frazier—. Necesitas tu
cocktail para compensar la fatiga y el aburrimiento de una sociedad mal
organizada. Aquí no tenemos necesidad de antídotos. Ni de drogas. En el
fondo, ¿por qué bebes? O, mejor dicho... ya que veo que tú no eres un caso
típico, ¿por qué beben los demás?
—¿Por qué?... Para olvidarse de las propias penas —balbuceé—. Por
supuesto, ya sé lo que vas a contestar a esto. Digamos, para evadirse, para
cambiar..., para disminuir las propias inhibiciones. Tú también tienes
inhibiciones, ¿no es verdad? Pero quizá alguno de los presentes quiera
echarme una mano. —Me volví con poco tacto hacia Bárbara, pero ella desvió
la mirada.
Frazier se rió entre dientes un momento, y se lanzó de nuevo al ataque.
—Déjenme recordar algunos negocios que todavía no hemos eliminado y
que son muy adecuados para comprender el problema del aprovechamiento
de la mano de obra —dijo—. Los grandes almacenes, los mercados, las
perfumerías, las tiendas de ultramarinos, los salones de exposición de
automóviles, las tiendas de muebles, las de calzado, las pastelerías... todas
están llenas de gente inútil que hace cosas inútiles. La mitad de los
restaurantes se podrían cerrar para siempre. Aquí un salón de belleza y allí un
cine. Y más allá, un salón de baile, y luego una bolera... Y, mientras tanto,
autobuses y tranvías zumbando por las calles, transportando gente de un
lugar inútil a otro igualmente inútil.
La visión era horrenda, y el argumento, devastador.
—¡Quédese con la hora que le falta para completar las ocho! ¡Y
enhorabuena! —dijo Castle cuando vio que Frazier se tomaba un momento de
reposo—. Debería haberme fiado de su palabra. Después de todo, como usted
dice, es un hecho consumado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Fragmento de Walden 2 en la que se defienden 4 horas laborables frente a 8.:</p>
<p>Tomemos una semana cualquiera de siete días con ocho horas<br />
laborables por día. Entre paréntesis vale la pena resaltar que la semana de<br />
cuarenta horas laborables y cinco días no ha llegado todavía a todos los<br />
rincones de la nación; muchos campesinos llamarían a esto unas auténticas<br />
vacaciones. Bueno, pues la semana completa a que me refiero supone casi tres<br />
mil horas laborables por año. Nuestro plan primitivo fue reducirlas a mil<br />
quinientas. De hecho, las redujimos aún más. Pero, ¿cómo estar seguros de<br />
que podíamos dividirlas por la mitad? ¿Quiere una respuesta que lo<br />
satisfaga?<br />
—Si existe, realmente me sorprenderá —dijo Castle.<br />
—Muy bien —dijo Frazier rápidamente, como espoleado por la actitud<br />
de Castle—. Ante todo, tenemos el hecho obvio de que cuatro es más que la<br />
mitad de ocho. Trabajamos con más habilidad y más rápidamente durante las<br />
cuatro primeras horas del día. El posible efecto de una jornada laboral de<br />
cuatro horas es enorme, supuesto que el resto del día el hombre no efectúe<br />
demasiado esfuerzo. Hagamos un cálculo moderado en previsión de aquellas<br />
tareas que no puedan acelerarse, y digamos que nuestras cuatro horas son el<br />
equivalente de cinco en el contexto de las ocho normales de ustedes.<br />
¿Concedido?<br />
—Si no se lo concediera, sería un obcecado —dijo Castle—. Pero todavía<br />
le queda un largo camino hasta llegar a las ocho horas&#8230;<br />
—Segundo —dijo Frazier con una sonrisa confiada que prometía alcanzar<br />
las ocho horas a su debido tiempo—, tenemos la motivación adicional que<br />
nace cuando un hombre trabaja para sí mismo en lugar de hacerlo para un jefe<br />
que se queda con todo el beneficio. Se trata de un verdadero «salario con<br />
incentivo», y su efecto es prodigioso. Se evitan los desperdicios, la calidad del<br />
trabajo es superior, y la lentitud deliberada se convierte en inconcebible.<br />
¿Podríamos deducir de esto que cuatro horas de quien trabaja para sí mismo<br />
equivalen a seis de quien trabaja para el vecino?<br />
—Y espero que nos harás observar —dije— que cuatro horas trabajadas<br />
en estas condiciones no son más duras que seis de normales. Perder el tiempo<br />
no hace el trabajo más fácil. El aburrimiento es más fatigoso que un trabajo<br />
intenso. Pero, ¿cómo compensas las dos horas restantes?<br />
—Séame permitido recordar que no todos los norteamericanos capaces<br />
de trabajar poseen, en este momento, un empleo —dijo Frazier—. De hecho,<br />
estamos equiparando las ocho horas diarias de algunos con las cuatro de<br />
todos prácticamente. En Walden Dos no tenemos clase ociosa, ni ancianos<br />
prematuros, imposibilitados, borrachos, criminales, ni mucho menos,<br />
enfermos. No tenemos paro obrero debido a mala planificación. Tampoco se<br />
paga a nadie para que no haga nada y puedan, de este modo, mantenerse los<br />
standards laborales. Afortunadamente, nuestros niños empiezan a trabajar a<br />
una edad temprana, en forma moderada. ¿Con qué se queda, Sr. Castle?<br />
¿Puedo añadir otra hora más a las seis que van ya?<br />
—Me temo que le voy a tener que permitir más que eso todavía —dijo<br />
Castle con sorprendente buena voluntad.<br />
—Seamos conservadores —dijo Frazier claramente complacido— y<br />
digamos que cuando un presunto obrero trabaja cuatro horas para sí, su<br />
rendimiento equivale quizá a los dos tercios del de otros obreros que trabajan<br />
siete u ocho horas para otra persona. Ahora bien, ¿qué más podemos decir de<br />
estos trabajadores? ¿Aprovechan sus cualidades? ¿Han sido cuidadosamente<br />
seleccionados para el trabajo que realizan? ¿Sacan el máximo partido de las<br />
máquinas y los métodos automatizados que ahorran esfuerzo y tiempo? ¿Qué<br />
porcentaje de tierras en los Estados Unidos están tan mecanizadas como las<br />
nuestras? ¿Acogen bien los obreros los procedimientos y sistemas<br />
automatizados e intentan aún mejorarlos? ¿A cuántos buenos trabajadores les<br />
es permitido ascender a niveles más productivos? ¿Cuánta formación reciben<br />
los obreros para hacerlos lo más eficientes posible?<br />
—No tengo por qué hacerle mucho caso en cuanto a la mejor utilización<br />
de la mano de obra —dijo Castle— si se permite a los miembros de la<br />
comunidad la libre elección de sus puestos de trabajo.<br />
—Es una extravagancia, tiene razón —dijo Frazier—. Nos superaremos<br />
en la próxima generación. Nuestro sistema educativo se encargará de ello. De<br />
acuerdo. No se añada nada a las pérdidas debidas a talentos desperdiciados<br />
por estar colocados fuera de su sitio — se calló por un momento, como<br />
calculando si podía permitirse tal concesión.<br />
—Todavía te falta justificar una hora — recordé.<br />
—Ya sé, ya sé —dijo—. Pero, ¿y nuestra simplificación en la distribución<br />
de productos y los empleos que con ella han desaparecido? ¿Cuántos puestos<br />
de trabajo hemos sencillamente eliminado? Paséense por una calle de<br />
cualquier ciudad. ¿Con qué frecuencia vemos a gente ocupada en algo<br />
realmente provechoso para la comunidad? Encontramos un Banco, y más allá,<br />
una compañía de préstamos. Y una agencia publicitaria. Y luego una empresa<br />
de Seguros. Y otra&#8230; — No fue una demostración efectiva, pero Frazier parecía<br />
feliz haciendo tal observación aun a costa de su dignidad personal—. Nos<br />
resulta muy difícil explicar los Seguros a nuestros niños. Asegurarse, ¿contra<br />
qué? Y una funeraria&#8230; ¡un crematorio se ocupa de nuestras cenizas cuando<br />
llega la hora! —Se apartó de este tema con un movimiento de cabeza—. Y<br />
aquí y allí, y por todas partes, bares y tabernas totalmente superfluas. En<br />
Walden Dos no se prohíbe beber, pero todos dejamos de hacerlo en cuanto<br />
satisfacemos las necesidades responsables de este hábito en el mundo entero.<br />
—Si se me permite interrumpir esta jira por la ciudad —dije—, ¿cuáles<br />
son esas necesidades?<br />
—Bien, ¿por qué bebes? —dijo Frazier.<br />
—No bebo&#8230; mucho. Pero me gusta tomar un cocktail antes de comer. En<br />
realidad, las personas que me rodean no significan mucho para mí hasta que<br />
lo he bebido.<br />
—Yo, por el contrario, las encuentro agradabilísimas —dijo Frazier.<br />
—Aquí es diferente —dije, cayendo miserablemente en su trampa.<br />
Frazier y Castle se rieron estrepitosamente.<br />
—¡Por supuesto que aquí es diferente! —saltó Frazier—. Necesitas tu<br />
cocktail para compensar la fatiga y el aburrimiento de una sociedad mal<br />
organizada. Aquí no tenemos necesidad de antídotos. Ni de drogas. En el<br />
fondo, ¿por qué bebes? O, mejor dicho&#8230; ya que veo que tú no eres un caso<br />
típico, ¿por qué beben los demás?<br />
—¿Por qué?&#8230; Para olvidarse de las propias penas —balbuceé—. Por<br />
supuesto, ya sé lo que vas a contestar a esto. Digamos, para evadirse, para<br />
cambiar&#8230;, para disminuir las propias inhibiciones. Tú también tienes<br />
inhibiciones, ¿no es verdad? Pero quizá alguno de los presentes quiera<br />
echarme una mano. —Me volví con poco tacto hacia Bárbara, pero ella desvió<br />
la mirada.<br />
Frazier se rió entre dientes un momento, y se lanzó de nuevo al ataque.<br />
—Déjenme recordar algunos negocios que todavía no hemos eliminado y<br />
que son muy adecuados para comprender el problema del aprovechamiento<br />
de la mano de obra —dijo—. Los grandes almacenes, los mercados, las<br />
perfumerías, las tiendas de ultramarinos, los salones de exposición de<br />
automóviles, las tiendas de muebles, las de calzado, las pastelerías&#8230; todas<br />
están llenas de gente inútil que hace cosas inútiles. La mitad de los<br />
restaurantes se podrían cerrar para siempre. Aquí un salón de belleza y allí un<br />
cine. Y más allá, un salón de baile, y luego una bolera&#8230; Y, mientras tanto,<br />
autobuses y tranvías zumbando por las calles, transportando gente de un<br />
lugar inútil a otro igualmente inútil.<br />
La visión era horrenda, y el argumento, devastador.<br />
—¡Quédese con la hora que le falta para completar las ocho! ¡Y<br />
enhorabuena! —dijo Castle cuando vio que Frazier se tomaba un momento de<br />
reposo—. Debería haberme fiado de su palabra. Después de todo, como usted<br />
dice, es un hecho consumado.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario de eva en Ellos hacen 65 horas????</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/06/11/ellos-hacen-65-horas/#comment-35</link>
		<dc:creator>eva</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2008 23:47:29 +0000</pubDate>
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		<description>por una vez estamos de acuerdo...que sera d esos niños que solo veran a sus padres un triste domingo...habra q modificar tambien la definicion de familia!En fin...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>por una vez estamos de acuerdo&#8230;que sera d esos niños que solo veran a sus padres un triste domingo&#8230;habra q modificar tambien la definicion de familia!En fin&#8230;</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de Ellos hacen 65 horas? La vuelta a la esclavitud en Ellos hacen 65 horas????</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/06/11/ellos-hacen-65-horas/#comment-33</link>
		<dc:creator>Ellos hacen 65 horas? La vuelta a la esclavitud</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 07:04:15 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://victorterron.wordpress.com/?p=33#comment-33</guid>
		<description>[...] Ellos hacen 65 horas? La vuelta a la esclavitudvictorterron.wordpress.com/2008/06/11/ellos-hacen-65-horas/ por JuanMoran hace pocos segundos [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Ellos hacen 65 horas? La vuelta a la esclavitudvictorterron.wordpress.com/2008/06/11/ellos-hacen-65-horas/ por JuanMoran hace pocos segundos [...]</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario de sinblancaporelmundo en Siento la tardanza</title>
		<link>http://victorterron.wordpress.com/2008/05/02/siento-la-tardanza/#comment-32</link>
		<dc:creator>sinblancaporelmundo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2008 17:32:49 +0000</pubDate>
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		<description>Sinceramente, yo no me esperaba la última salidita del Rey de España. Este buen hombre chochea: 

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		<content:encoded><![CDATA[<p>Sinceramente, yo no me esperaba la última salidita del Rey de España. Este buen hombre chochea: </p>
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